La sangre de Lumen Dei crea cardenales

Sebastián y Osoro han llegado a ser purpurados tras haber combatido en trincheras opuestas por la asociación intervenida por el Vaticano
Fernando Sebastián / Carlos Osoro

Fernando Sebastián / Carlos Osoro

Javier Morán, La Nueva España, 18 de noviembre

Los cardenales visten de rojo porque al ser nombrados juran que su servicio será “usque ad effusionem sanguinis”, hasta el derramamiento de sangre por el Pontífice. Mañana, sábado 19, el Papa Francisco creará cardenal a Carlos Osoro, arzobispo de Madrid y extitular de Oviedo; y dos años atrás, en febrero de 2014, el mismo Papa había creado cardenal al arzobispo Fernando Sebastián.

Curiosamente, ambos purpurados han estado en el entorno de Lumen Dei, asociación intervenida por el Vaticano en 2008 a causa de desórdenes económicos y morales atribuidos a su superior general, Francisco Javier Mahía Colao, y a otros mandatarios. Pero Sebastián y Osoro se situaron en trincheras opuestas: el primero fue el comisario pontificio nombrado por Roma para corregir las desviaciones; y el segundo fue defensor de los dirigentes de Lumen Dei implicados en los desórdenes. Dichos dirigentes abandonaron Lumen Dei en 2015 y arrastraron consigo -mediante control psicológico y de conciencia-, a otros 200 miembros de la asociación. Esos exdirigentes han presentado una multiquerella contra el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, que fue nombrado comisario en 2009, después de que Sebastián renunciase ahogado por similares querellas y traicionado por obispos españoles.

En su autobiografía, “Memorias con esperanza” (2016), Sebastián ha contado que “el grupo dirigente de Lumen Dei había sido escuchado (en Roma) y me había vencido en toda línea”. La traición de otros obispos se había consumado, Sebastián se sintió desautorizado y presentó su renuncia. Sólo le quedó el consuelo de que el cardenal Rodé manifestó: “Tengo que agradecerle sus gestiones con Lumen Dei; tenía usted toda la razón y lo quiero decir en voz alta para que se enteren los obispos”. Sebastián no llegó a derramar su sangre, pero poco le faltó y la púrpura cardenalicia recibida en 2014 premiaba -además de su categoría intelectual y eclesial-, su sacrificio personal frente a Lumen Dei, institución que el mismo Papa Francisco conocía y había expulsado de Buenos Aires en el pasado.

Sin embargo, el proceder de Osoro se había conducido por el lado opuesto y el hecho más relevante se produjo en la noche del 10 al 11 de octubre de 2005, en una reunión en la que los dirigentes cuestionados de Lumen Dei trazaron un plan de defensa con Osoro. Un participante en aquella cita, que pidió anonimato, lo narró por escrito a LA NUEVA ESPAÑA tiempo después. “Asistimos unas 30 personas entre sacerdotes y hermanas. Se había murmurado que un nuevo obispo de Cuenca podía ser del Opus Dei y ‘terrible’ para Lumen Dei”. Por ello, “se pensó que lo mejor sería cambiar de diócesis”. Un gijonés, miembro honorario de la asociación, “se ofreció para conseguir una cita con Osoro y dijo de él que ‘podía llegar a ser cardenal muy pronto'”. Conseguida la cita, “la reunión fue en Gijón y, antes de que llegara Osoro, el Padre Mahía estaba algo alterado. Nos dijo que en ese momento anunciaría su dimisión porque lo acusaban de acoso sexual de varias hermanas y hermanos. Entre otras, las afectadas eran la madre X (superiora de las hermanas), las hermanas Y y Z, y otras más. De los hermanos, uno era el secretario, W. El padre dijo que le acusaban, pero que no había llegado a cometer el pecado, pero que sí había intentado abusar. y decía: ‘Todo esto es culpa mía, mía, mía’, y echaba las manos a la cabeza”.

A continuación, llega Osoro. “Eran las 22.30 horas y se le expuso la situación. Mahía, delante de él, se acusó y le dijo que en ese mismo momento iba a dimitir. La intervención de Mahía fue tronchada por otra de la madre X, que empezó a dar otros argumentos. Se habló claramente del temor que había al nuevo obispo de Cuenca y se le pidió a Osoro que recibiera a Lumen Dei. El obispo contestó que no era oportuno, pero que sí lo sería escribir cartas con fechas anteriores en las que constara que ya desde antes de que cambiaran al obispo de Cuenca había conversaciones entre el obispado de Asturias y Lumen Dei para un posible cambio de sede. Esto era una mentira”.

“Osoro sugirió una visita urgente y masiva de todos los miembros posibles al cardenal Rodé, a Roma, que sucedió unos 10 días después. Osoro la consiguió y fuimos especialmente los representantes de cada país, seleccionados, y también algunas hermanas, entre ellas ‘las acusadas’, que hablaron maravillas de Mahía y dijeron que nunca había sucedido nada”. Y a todos nos obligaron a escribir cartas diciendo que conocíamos la solvencia moral de Mahía y la madre X”.

Tres años más tarde, en efecto, una sentencia del nuevo obispo de Cuenca, José María Yanguas (que había llegado a la diócesis en 2006), condenaba a Mahía por “la comisión de graves agresiones físicas realizadas contra distintos miembros de Lumen Dei”. Ese mismo año, el comisario pontificio Sebastián enviaba a varios obispos, incluido Osoro, un informe de sobre los graves problemas de Lumen Dei, pero no obtuvo frutos en Asturias. Curiosamente, informador e informado han alcanzado la misma vestimenta de color sangre.

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