Las fosas comunes en Asturias

Diseño y maquetación: ELCOMERCIO.es - Trabajo de investigación: Universidad de Oviedo Dirección del proyecto: Carmen García García - Equipo de investigadores: Pedro Luis Alonso García, Gustavo Álvarez Rico, Claudia Cabrero Blanco, Amaia Caunedo Domínguez e Irene Díaz Martínez

Mapa: ELCOMERCIO.es

El Comercio recoge hoy el trabajo de investigación sobre las fosas comunes en Asturias realizado en la Universidad de Oviedo y dirigido por la profesora de Historia Contemporánea Carmen García, al frente de un equipo de investigadores: Pedro Alonso García, Gustavo Álvarez Rico, Claudia Cabrero Blanco, Amaia Caunedo Domínguez e Irene Martínez.

El proyecto se llevó a cabo a lo largo de varios años, desde 2003, y se han localizado algo más de 340 fosas, recopilado unos 27.000 nombres de víctimas mortales de la guerra y la represión.  2011 fue el último en que se recibió ayuda pública.

Además de este proyecto, El Comercio, que presenta un mapa interactivo propio, y literalmente el texto del trabajo que la Universidad de Oviedo comparte en Internet, aporta información relacionada con la situación actual de los trabajos a partir del testimonio de Carmen García:

Las fosas comunes siguen a la espera  

Cinco años lleva parada la investigación sobre fosas comunes y víctimas de la Guerra Civil y la represión franquista. Fue en 2011 cuando se recibió la última ayuda pública y desde entonces muy poco se ha avanzado en un trabajo que, tras los ocho años previos de dura faena de indagar en archivos y registros civiles, había colocado a Asturias en una situación de cierto privilegio respecto a otras autonomías del país. Carmen García (Ponferrada, 1955), profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo, ha liderado desde 2003 el estudio que en 2011 dejó cerrado un mapa de fosas comunes que incluye algo más de 340 en el Principado y la recopilación de 27.000 nombres de víctimas mortales de la guerra y la represión.

Carmen García, profesora de Historia Contemporánea, Universidad de Oviedo

Carmen García, profesora de Historia Contemporánea, Universidad de Oviedo

A ellas habría que añadir ahora una decena más de fosas y otras doscientas víctimas mortales que han ido apareciendo en estos últimos años de parón. Sostiene Carmen García que harían falta solo un par de años y un par de investigadores para completar una tarea que se antoja necesaria y que conviene finiquitar cuanto antes, porque aún hoy quedan octogenarios y nonagenarios capaces de recordar y porque en todo este trabajo meticuloso de búsqueda juega un papel clave el de los testimonios orales.

En 2003 comenzó la elaboración del mapa de fosas comunes de Asturias. Diferentes investigadores, hasta alcanzar un total de ocho, han ido incorporándose al equipo de Carmen García hasta localizar las 340 fosas. Las mayores, por supuesto, en las principales ciudades asturianas, en sus cementerios, y las más pequeñas, fruto de la narración oral, convenientemente contrastada y documentada, que habla de enterramientos de con uno o dos cadáveres, en cualquier cuneta de una carretera o en un prau y en ocasiones vinculadas a la denominada represión no reglada, aquella de la que no queda constancia escrita.

El grueso de ese trabajo está hecho.Podrían surgir algunas fosas más, pero nunca sería una cifra muy abultada. Además, no está entre sus objetivos realizar catas de esas fosas para confirmar lo que la documentación y los testimonios apuntan. «Nosotros no las abrimos, en esto hay cierta polémica, hay partidarios de hacerlo y quienes no, es un tema vidrioso y complejo», precisa Carmen García, que sin embargo asegura que con una documentación rigurosa como la que ellos manejan no es preciso ir más allá.

Porque además en muchos casos esos restos humanos ya han desaparecido, por obras de infraestructura o por la propia composición del terreno, y porque además su localización exacta es prácticamente imposible. «Si alguien se planteara abrir todas esas fosas, va a llenar Asturias de agujeritos y no va a encontrar la mitad de la mitad», apunta. El mapa es, en todo caso, exhaustivo y absolutamente fiable. «Mapas de fosas en España como el nuestro, poquitos», subraya la profesora de la Universidad de Oviedo.

Sí queda, sin embargo, mucho trabajo por hacer en lo que se refiere a la base de datos de víctimas de la guerra y la represión entre los años 1936 y 1952. Desde la guerra, al franquismo, el movimiento de los huidos, de los fugados. «Encarcelamientos, represalias políticas de otro tipo ya no tocamos, solo muertes violentas derivadas de la guerra y la postguerra», apunta. Su base de datos se nutre de: muertos en combate de los dos bandos, víctimas civiles, represión republicana, represión franquista, guerra y postguerra, represión guerrillera y represión contra la guerrilla.

El trabajo para alcanzar ese listado de 27.000 personas ha requerido de inmensas dosis de paciencia. Para empezar, se revisaron uno a uno los asientos de los 78 registros civiles asturianos. «Hay que ir mirando muertes violentas y no vale desde cuando termina la guerra, porque hay muchos que se inscribieron fuera de plazo, e incluso después de la transición». O sea, se miraron los registros civiles desde 1936 hasta el año 2010. En algunos casos es fácil saber qué muertes se produjeron en la guerra: «Murió gloriosamente luchando contra los fasciosos» o «Herido en combate, fue trasladado al hospital de Sama y falleció tres días después». El problema es cuando no se registran esos fallecimientos al producirse, por ejemplo, en una trinchera en plena batalla. «En el caso de los muertos en combate, revisamos la documentación del archivo de Salamanca, viendo la lista de batallones, cambios, reestructuraciones, estadillos de altas y bajas, cobros de nóminas», relata la investigadora. «Hay centenares de fuentes», revela Carmen García.

El asunto de los combatientes es particularmente complejo. Y ahí entró en juego esa meticulosidad y paciencia necesarias: «Más de tres mil milicianos los localizamos por el listado de altas y bajas de los batallones del ejército republicano, a través de ir mirando partes de salario, de altas, de bajas», explica. Nunca habían estado registrados como víctimas de la guerra hasta ese momento.

Presentación del trabajo en Gijón, octubre de 2016. Con presencia de Nelly Fernández y Araceli Ruiz, "niñas de la guerra"

[Presentación del trabajo en Gijón, LNE]  Foto Paloma Ucha, El Comercio, octubre 2016. Con presencia de Nelly Fernández y Araceli Ruiz, “niñas de la guerra”

Sobre la represión republicana se cuenta con la documentación al completo, puesto que se acudió al Archivo Nacional para obtener los 11.000 fotogramas de la Causa General correspondiente a la Provincia de Oviedo. Aquí aparecen recogidos asesinatos de clérigos, incendios de conventos, incautaciones. Y de aquí se extrajeron los nombres de muchas de las víctimas que conforman ese extensísimo listado.

Hay más fuentes. «Creo que fui la primera persona que entró en el Valle de los Caídos para investigar los traslados», señala la investigadora. Son algo más de tres mil los asturianos que acabaron en territorio madrileño, la mayor parte de ellos procedentes de fosas comunes. Más de un millar corresponden al cementerio de San Pedro de los Arcos, que albergaba los muertos en combate de Oviedo.

La documentación de las prisiones juega también un papel clave. Y a ella han recurrido a través de los archivos de las cárceles de Gijón y Oviedo, que se conservaban en Villabona y ahora se están trasladando al Archivo Histórico de Asturias, en la antigua prisión de Oviedo.Los expedientes de presos y la documentación sobre los consejos de guerra aportan luz en una investigación que se topa con su principal enemigo en la denominada represión irregular. O dicho de una forma mucho más popular, «los paseos» o «los paseados». «Es cuando una partida de paisanos, de falangistas, van a casa de una persona, la sacan, la llevan a cualquier sitio, le pegan un tiro en la cabeza y la dejan en una cuneta», relata la investigadora.

No queda, obviamente, constancia escrita dado que no media procedimiento reglado alguno. A partir de 1979 se abrió un proceso para que se pudieran inscribir estos fallecimientos a través de los testimonios de quienes lo vivieron o conocieron, lo que hizo que se incorporaran a los registros civiles. Pero, obviamente, no fueron todos, y es difícil conocer la magnitud real de esa represión irregular de la que solo hay constancia a través de testimonios orales e informaciones indirectas. Las ejecuciones, en cambio, están perfectamente documentadas por escrito y saber quiénes murieron en el paredón es mucho más fácil.

Pese a tanto trabajo queda mucho por hacer. Hay lagunas importantes por rellenar, especialmente en lo que se refiere a los soldados marroquíes fallecidos en Asturias durante la guerra. Fueron muchísimos y no están en ningún registro. «La mayor parte de los muertos son combatientes, pero entre ellos tenemos muchísimos moros. El ejército marroquí siempre iba en vanguardia y sus muertos son muy numerosos, pero no se registran en España, sino que la comunicación se mandaba a su lugar de procedencia», relata Carmen García. Estos fallecimientos incrementarán considerablemente el número de fallecidos en Asturias, pero descubrir sus nombres requiere salir de las fronteras asturianas. «Es posible que en el Ministerio de Defensa se conserve información, pero seguramente fragmentaria y no centralizada». Otra opción sería viajar a Marruecos. Allí, bajo administración española, muchos familiares de estos fallecidos cobraron su pensión.

El proyecto lleva cinco años en stand by. Creciendo muy poquito a poco gracias a la tarea ahora solitaria de Carmen García, que recibe algunos testimonios y continúa con el trabajo de documentación. Pero falta más. Aparte de concluir el trabajo de búsqueda de los soldados marroquíes, a la investigadora le gustaría también saltar las fronteras del Principado para poder poner nombre y apellidos a todos los asturianos que murieron fuera de la región, que son también muchos. No hay que olvidar que la mayor parte de los consejos de guerra contra asturianos se llevaron a cabo en Galicia. Aún faltan sus nombres para sumarlos a los 27.000.

milicianos

Milicianos tomando el barrio de Santo Domingo durante la ofensiva sobre Oviedo / Constantino Suárez/MUSEO DEL PUEBLO DE ASTURIAS

Mapa de las fosas comunes en Asturias

El Comercio – Universidad de Oviedo

La elaboración del mapa de fosas comunes que aquí se presenta forma parte de los sucesivos proyectos de investigación que, llevados a cabo por la Universidad de Oviedo, bajo la dirección de la profesora de Historia Contemporánea Carmen García pretenden dar respuesta a la demanda social existente en nuestra región en lo referente a la localización de los lugares de enterramiento de combatientes así como de las personas asesinadas durante la guerra civil y la posguerra.

 Deben señalarse algunas consideraciones previas a la consulta de la información que se presenta en este mapa de fosas. En primer lugar, es necesario hacer constar que las grandes fosas de la represión franquista en Asturias se encuentran en los cementerios de Oviedo y de Gijón. En este sentido, y dado el elevado número de personas asesinadas que fueron sepultadas en dichas fosas comunes, hemos optado por remitir la consulta de sus nombres a la Base de Datos general.

En primer lugar, es necesario advertir que las fosas que se recogen en este mapa corresponden en su inmensa mayoría a fosas producto de la represión franquista, existiendo una pequeña parte de fosas constituidas por muertos en combate. En este último caso, hemos optado por no incluir en este mapa todo un ramillete de enterramientos individuales de personas fallecidas en acción de guerra, fundamentalmente en los concejos del oriente de Asturias. También debemos hacer constar que no señalamos las fosas producto de la represión republicana ya que buena parte de las mismas fueron exhumadas por los vencedores de la guerra civil.

El proceso de localización de la diversas fosas comunes existentes en Asturias presenta una serie de dificultades a la hora de situar en un mapa dichos lugares. Por un lado, y dado que en ocasiones no hay una referencia exacta del lugar de enterramiento, hemos optado por limitar el uso del GPS, ya que la zona a señalar era en ocasiones demasiado extensa, por lo que resultaba más razonable situar el lugar siguiendo puntos kilométricos de una carretera, o bien, indicar la localización en base al topónimo de la zona. Añadir asimismo que en el proceso de investigación ha sido de vital importancia la información obtenida a través de las múltiples entrevistas realizadas; las fuentes orales nos han permitido llegar a ubicar un gran número de fosas comunes, sin el concurso de los testimonios de tantas personas éstas habrían seguido permaneciendo ocultas.

Por otro lado, se debe advertir que también forman parte de este mapa de fosas los enterramientos individuales de víctimas de la represión franquista no inhumados en cementerios, que por su propia naturaleza individual no constituirían una fosa común. Además desde la transición, y a veces antes, se han producido exhumaciones por parte de familiares, lo que implica que, en ocasiones, hay fosas que ya no conservan restos. Del mismo modo, la realización de obras en lugares donde se ubicaban fosas comunes conllevó el arrasamiento de muchas de ellas.

Respecto a la identificación de las personas enterradas en las diferentes fosas existentes en Asturias, se debe advertir que dicha identificación se basa exclusivamente en las fuentes que se citan en cada ficha. Es decir, no son identificaciones producto de pruebas de ADN, sino que se basan únicamente en testimonios orales, documentación de archivo, etc. Obviamente, la no existencia de pruebas de ADN hace que la información que se proporciona pudiera en algún caso presentar errores, pero dado que la labor de este equipo de investigación no es la exhumación de fosas sino su localización, nos parece razonable aportar toda la información recabada a través de las fuentes.

Por último, debemos hacer constar, que en el transcurso de nuestra investigación, hemos determinado el traslado de un importante número de personas de identidad desconocida, fallecidas en combate, al Valle de los Caídos. (Relación que figura en el trabajo)

El trabajo incluye, además, una relación de fosas comunes que han sido trasladadas

 

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One Response to Las fosas comunes en Asturias

  1. Rosa dice:

    hola, os paso un enlace a mi navegador Gps por todas las fosas comunes de españa.

    https://cdn.rawgit.com/avidabits/fosas_comunes/master/fosas_bienvenida.htm

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