El inaceptable comunitarismo neoliberal

Asturias Laica considera que el comunitarismo neoliberal es inaceptable y puede llevar el Laicismo al aislamiento social y arrastrarlo a consecuencias no deseables

De la conciencia, su generación y su autonomía

El neoliberalismo se ha convertido en un comunitarismo. Los comunitarismos son grupos sociales que se cierran alrededor de unos dogmas indiscutibles que no se  someten a ninguna crítica de la razón ni del conocimiento y los repiten reiteradamente. La persistencia de dichos dogmas no procede de su resistencia razonada a la crítica sino del poder y de la influencia alcanzados por el grupo social, haciendo de este poder y de esta fuerza la legitimación de sus dogmas. Exactamente igual que las religiones y en el caso de España de la iglesia católica.

Señalaremos dos de los dogmas del comunitarismo neoliberal: en economía la intangibilidad del mercado, y en la sociedad la preeminencia ante todo y por encima de todo del individuo, llegando incluso a ignorar la existencia e influencia de las relaciones sociales.

Con respecto a la autonomía de la conciencia de la cual deriva la autonomía moral de la persona, el comunitarismo neoliberal proclama que:

“Cada individuo es capaz de autodeterminarse moralmente utilizando para eso su capacidad de razonar por sí mismo y darse sus propias normas morales (autonomía moral)”

“La clave está en que la dignidad de la conciencia no se mide en función de su adecuación a un canon o norma moral ya establecida externamente al individuo (por el Estado, una comunidad o una religión) sino por la autonomía del individuo para darse sus propias normas libremente.”

Es decir que en el campo filosófico y por lo que respecta al laicismo declara como dogma indiscutible la autonomía de la conciencia, de la cual hace derivar su autonomía moral e incluso la dignidad de toda conciencia. Y para ello pretende apoyarse en la  autoridad de Gonzalo Puente Ojea, quien al igual que el comunitarismo neoliberal, y a pesar de lo mucho que el laicismo deba reconocerle, defendió también la autonomía de la conciencia apoyándose a su vez en el filósofo suizo Binet que nunca diferenció entre los órganos biológicos de la conciencia (que evidentemente pertenecen a cada individuo) y los contenidos de la conciencia, cuya génesis no puede explicarse sin hacer referencia a las relaciones sociales.

La consecuencia inmediata es el relativismo moral absoluto que conduce a la proclamación de la muerte de la ética y la moral. Ninguna norma, ninguna regla, ningún principio, venga de donde venga debe regir la conducta de los seres humanos. Cada uno a través de la autonomía de su conciencia es quien se dará sus propias normas. Lo que en el límite lleva a negar la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Es inútil tratar de razonar con el neoliberalismo. A pesar de que tanto las ciencias experimentales como las sociales hayan hecho grandes aportaciones en la génesis de la conciencia, reitera una y otra vez el dogma de la autonomía de la conciencia individual del mismo modo que los sacerdotes católicos predican reiteradamente la virginidad de María, madre de Jesús. Por eso es un comunitarismo porque no escucha, porque no admite la crítica ni los avances científicos. De la génesis de la conciencia no quiere saber nada y nada dice y nada explica. Como la iglesia repite y repite sus dogmas. No le interesa ni la ciencia ni la crítica. Solo quiere el poder y la influencia social. El criterio de verdad del comunitarismo neoliberal no está en la argumentación lógica y razonada sino en el triunfo y la aceptación social.

¿Qué quiere decir el comunitarismo neoliberal cuando afirma que la conciencia de cada individuo es autónoma? No solamente que cada individuo materialmente tiene su conciencia, lo cual es evidente, sino que los contenidos de esa conciencia individual son también suyos, exclusivamente suyos y generados exclusivamente por él mismo. Porque si no lo fueran la conciencia no sería autónoma y  se negaría la afirmación dogmática de la autonomía de la conciencia.

Ello nos lleva a preguntarnos ¿Los contenidos de la conciencia de cada persona son realmente suyos? ¿Qué quieren decir cuando afirman que son suyos? ¿Son suyos porque están en el individuo  o porque los generó el individuo? ¿Es autónoma la conciencia entendida en sentido individual?

La respuesta a estas cuestiones solo puede ser respondida atendiendo al proceso de formación (la génesis) de la conciencia por parte del individuo. ¿Cómo se forma la conciencia en el ser humano? ¿Cómo adquiere el ser humano los contenidos de la conciencia?

A este respecto debemos fijarnos previamente en una cuestión íntimamente relacionada con la conciencia: el lenguaje.

Todos los seres humanos poseen una lengua y sin embargo nadie tiene la ocurrencia de plantear que cada uno es el generador de su propia lengua. Es impensable plantear la autonomía de la lengua de cada persona. El lenguaje es una construcción social. Se construye,  y se mantiene vivo a través de las relaciones sociales, y es a través de ellas como lo adquiere el individuo. La lengua se adquiere, no se genera.

De manera análoga la conciencia de cada uno es un constructo social. Se va componiendo a través de las experiencias vividas (mayoritariamente en sociedad) y de las transferidas por los modelos imitables (generadores de impronta) del entorno en que se vive. Una parte importante de los contenidos de esa conciencia son verbalizables, se han adquirido a través del razonamiento y tienen al lenguaje común como soporte. Otras partes se incorporan directamente a las emociones, son el anclaje de las creencias, y pueden llegar a ser desconocidas por la propia ventana consciente del sujeto. Luego la conciencia también se adquiere del contexto, no se genera de forma espontánea.

Consecuentemente carece de sentido la afirmación dogmática de la autonomía de la conciencia individual.

El laicismo y la sociedad

En una sociedad en la que la desigualdad está establecida y sostenida por el poder, los grupos dominantes imponen los contenidos de la conciencia y los individuos dominados sufren un ataque constante a su capacidad para la formación en libertad de su conciencia. En esta situación la acción de E.L. ha de ir fundamentalmente dirigida a luchar porque los contenidos disponibles para la formación de las conciencias:

  • Estén acordes con los logros culturales de la humanidad (la Declaración Universal de Derechos Humanos, la igualdad de todas las personas, la protección de los más débiles, etc.)
  • Se deriven de los hallazgos de aquellos grupos sociales cuya lucha coincida con estos logros, al objeto de intentar adecuar las conductas reales a las consideradas como deseables.
  • Estén sometidos a la revisión crítica permanente que garanticen su evolución

El campo de trabajo es amplio (tan amplio como el de las desigualdades: de género –patriarcado-, de clase, de grupo social, de etnias, de raza, etc.) La resistencia a la imposición se da en función de la capacidad crítica de los dominados, y su grado (su capacidad de defensa) no solo es función de  su voluntad, sino que depende de muchas circunstancias, siendo la educación una de las más importantes. Luchar por la igualdad entre los seres humanos también implica luchar contra los obstáculos que impiden la formación de una conciencia en libertad, sin imposiciones, o dicho de otro modo la exigencia de Libertad para la conciencia

El comunitarismo neoliberal y su dogma sobre la autonomía de la conciencia de la cual extrae su autonomía moral puede llevarnos a situaciones no solo realmente ridículas sino aberrantes y monstruosas. Si “Cada individuo es capaz de autodeterminarse moralmente utilizando para eso su capacidad de razonar por sí mismo y darse sus propias normas morales”, entonces:

  • ¿Tiene el laicismo algo que decir ante los que defienden el genocidio palestino por parte de Israel? NADA PORQUE LO HACEN DESDE SU LIBERTAD DE CONCIENCIA Y SU AUTONOMÍA MORAL
  • ¿Tiene el laicismo algo que decir ante los que defienden los asesinatos machistas de mujeres? NADA PORQUE LO HACEN DESDE SU LIBERTAD DE CONCIENCIA Y SU AUTONOMÍA MORAL
  • ¿Tiene el laicismo algo que decir ante los que defienden los campos de concentración nazis con sus hornos crematorios? NADA PORQUE LO HACEN DESDE SU LIBERTAD DE CONCIENCIA Y SU AUTONOMÍA MORAL
  • ¿Tiene el laicismo algo que decir ante los que defienden la sublevación franquista y sus consecuencias? NADA PORQUE LO HACEN DESDE SU LIBERTAD DE CONCIENCIA Y SU AUTONOMÍA MORAL

Y su postura se agrava cuando se afirma que la consideración de las conductas anteriores como delictivas y, por tanto, la actuación hacia ellas, como laicistas, no es de nuestra incumbencia.

Por contraposición a esta concepción, nosotros ponemos el centro de gravedad de nuestra acción en la formación de la conciencia. Vemos a E.L. como un movimiento social que lucha por generar un espacio de libertad para el desarrollo de las conciencias a la vez que afronta los nuevos problemas que plantea la vida en sociedad e intenta dilucidar cuál de sus posibles soluciones es la más acorde con el entramado de principios que se han ido construyendo (o si, a la vista de las soluciones, es necesario modificar o prescindir de algún principio).

Así considerado, el laicismo como movimiento social necesita colaborar con otros movimientos sociales ¡para aprender de ellos!

La conciencia humana es un objeto en permanente desarrollo (la nuestra también). Y ese desarrollo depende de las interacciones con los demás y se apoya en lo ya aprendido y almacenado en la Cultura. Si Asturias Laica colabora con el Comité de la Causa Árabe y no con algún grupo sionista es porque de su análisis de lo ya construido (los derechos humanos reconocidos como mínimos) entiende que tiene que aproximarse a conocer y aprender del problema desde la óptica de los oprimidos y no de la de los opresores genocidas. El mismo razonamiento nos lleva a aproximarnos al movimiento feminista para ver cómo razonan sobre el problema de la maternidad subrogada (mejor “vientres de alquiler”) y aprender de ellas (desarrollar nuestra conciencia con ellas) y a no solidarizarnos con los ultracatólicos de Hazte Oír y sus mamarrachadas. Es indudable que en estas aproximaciones hacemos grupo y aumentamos la base de solidaridad para la lucha. Y eso es muy importante. Pero también aspiramos a modificar sus conciencias con nuestros razonamientos y aceptamos que, en numerosos casos, nos equivocaremos en nuestras primeras valoraciones y el avanzar en la construcción de nuestra libre conciencia nos permitirá rectificar lo supuesto. Nada puede ser dogmático.

El exceso que hay que evitar es convertir Asturias Laica en una firma exportable para cualquier plataforma colectiva que se forme haciendo prevalecer el ser vistos a avanzar en la construcción social de las conciencias.

Desde esta forma de ver el laicismo lo planteado por el comunitarismo neoliberal nos parece inaceptable y supone un descrédito que podría arrastrarlo a consecuencias indeseables.

Asturias Laica, el laicismo y los movimientos sociales

Pero aún hay otro aspecto que queremos señalar. Este comunitarismo neoliberal se dice laicista porque dice defender la libertad de conciencia. Para nosotros eso es una falacia.

Diciendo defender la libertad de conciencia exige un laicismo exclusivista. No un laicismo como movimiento social, sino como una agrupación de individuos que se unen única y exclusivamente con el fin de defender la libertad de su conciencia.

Rechazan cualquier otra relación con cualquier otro grupo o movimiento social cuyos planteamientos no sean exclusivamente la libertad de las conciencias individuales.

Presentándose como el defensor de un laicismo puro y libre de la contaminación de los objetivos de otros movimientos sociales (que teme puedan llegar a desdibujar e incluso destruir ese laicismo) inutiliza una de las armas fundamentales del mismo como movimiento social: la construcción de una fuerza social integrada capaz de producir verdaderos cambios en la sociedad.

Europa Laica lucha por conseguir avanzar hacia un Estado Laico y en esa acción encuentra puntos comunes con otros muchos actores sociales (Feminismo, defensores de la Escuela Pública, de la Sanidad Pública, las plataformas anti desahucios, movimientos de pensionistas, etc.). La lógica indica la necesidad de integrar todas las fuerzas posibles en una acción colectiva.

Por tanto, quien dice defender el laicismo y la libertad de conciencia pero plantea un laicismo excluyente separado de todos los demás movimientos sociales en realidad está negando la construcción de un arma fundamental para conseguir dar pasos hacia un Estado Laico. Y plantear esto en la España de hoy es de tal miopía política que en caso de que E.L. adoptara esta línea de trabajo la conduciría, sin duda, al aislamiento y como consecuencia a un fracaso anunciado.

Como ya hemos planteado, Asturias Laica no está en esa línea, sino todo lo contrario. Está cada vez más compenetrada con un amplio abanico de movimientos sociales. No hemos padecido el miedo a que el mensaje laicista se desdibujase. Al contrario, cada vez los otros movimientos sociales nos entienden más y mejor y nos ayudamos mutuamente: El movimiento feminista, la defensa de la Escuela Pública, el movimiento en pro de la Causa Palestina, la memoria histórica, los republicanos etc.

Y lo hacemos en primer lugar porque entendemos que la lucha por la Libertad de Conciencia no puede quedarse en los planteamientos decimonónicos liberales de libertad de conciencia para el individuo, sin importarle cómo es, y quién forjó esa conciencia. Entendemos que el laicismo del siglo XXI debe entender y extender el trabajo por la libertad de conciencia a la libertad para la conciencia. Debemos trabajar por eliminar los obstáculos que atentan contra los DDHH porque solo en su cumplimiento se forjará una conciencia libre, capaz de ejercer plenamente la libertad de conciencia. Y somos conscientes de que, a cada instante, se plantean nuevos interrogantes sobre esos DDHH y hay que buscar las respuestas. Y eso necesariamente ha de hacerse fuera de Asturias Laica.

Por eso, Asturias Laica asume el feminismo pero no es una organización feminista, asume el antiimperialismo pero no es una organización antiimperialista, asume la defensa de lo público pero no trabaja en la defensa de ningún sector público concreto. Porque Asturias Laica es una organización cuyo cometido es la defensa del laicismo, la construcción de un Estado Laico y la defensa de la libertad de conciencia.

Marzo de 2017
Junta Directiva de Asturias Laica

(Imágenes: Fernando Zóbel)
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