“No cargues con la cruz” y los Acuerdos con el Vaticano. Campaña IRP 2017-Asturias Laica

Quienes marcan alguna casilla o ambas no pagan de más, sino que lo detraen del conjunto de los ingresos del Estado, mientras que quienes no marcan ninguna casilla aportan el 100% de sus impuestos a las arcas públicas para que se puedan atender las necesidades comunes

Desde el 5 de abril está abierto el periodo para realizar la declaración de la renta en la que, como siempre, se nos ofrecen dos “casillas” con las opciones de destinar el 0,7 de nuestros impuestos a la financiación de la iglesia católica y/o a otros fines sociales.

¿Por qué hemos de seguir cargando con esa cruz?

Como todos los años, llegados a estas fechas, Asturias Laica/Europa Laica inician una campaña pidiendo que en la declaración de la renta no se marque NINGUNA de las casillas, porque al dejarlas en blanco lo que hacemos es apostar por lograr una autofinanciación de las iglesias (la iglesia católica en los Acuerdos económicos de 1979, se comprometió a su autofinanciación progresiva, lo que no ha cumplido) y porque  la totalidad del impuesto de la renta se impute a los Presupuestos Generales del Estado para fines generales.

También como en años anteriores Asturias Laica saldrá a la calle para informar, explicar y animar a la ciudadanía a que en su declaración de la renta dejen EN BLANCO ambas casillas. El domingo 7 de mayo habrá una mesa pública en el Rastro de Gijón, desde las 12:00 h. (Octavilla informativa)

Un síntesis de las razones por las que “no debemos seguir cargando con esa cruz” nos la ofrecía ayer en la cadena SER Isaías Lafuente

 

¿Desde cuándo hemos de “cargar con esa cruz”?

La obligación del Estado de contribuir a la financiación de la Iglesia deriva del acuerdo firmado con la Santa Sede en enero de 1979, en cuyo artículo II.1 se establece que “el Estado se compromete a colaborar con la Iglesia católica en la consecución de su sostenimiento económico”.

Durante varios años, la aportación fue directa con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, hasta que en 1988 se implantó el sistema de la asignación tributaria. Es entonces cuando apareció la doble casilla  para que la ciudadanía eligiera si “donaba” un 0,5239/5,  entonces, a la Iglesia o a otros fines “de interés social”, pero garantizando que, independientemente de lo que señalaran lxs contribuyentes, la Iglesia debía recibir “recursos de cuantía similar” a los que venía recibiendo, con lo que esa asignación tributaria se “actualizaba” anualmente con un complemento.

Con Zapatero, en 2007, se acabó con estos complementos, de modo que la iglesia católica recibiera sólo aquello que se marcaba en la casilla de la renta, pero, a cambio, aumentó el porcentaje de la asignación hasta el 0,7%.

Y en esas estamos actualmente, adelantando en los presupuestos del Estado unos 250 cincuenta millones de euros “a cuenta”.

En esos Acuerdos, la Iglesia católica declara su propósito de lograr  la autofinanciación: 5.- La Iglesia Católica declara su propósito de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades. Cuando fuera conseguido este propósito, ambas partes se pondrán de acuerdo para sustituir los sistemas de colaboración financiera expresada en los párrafos anteriores de este artículo, por otros campos y formas de colaboración económica entre la Iglesia Católica y el Estado.  Compromiso que, como señalamos, aún no ha cumplido.

¿Y en otros países?  En países como Alemania o Austria  se utiliza la declaración de la renta para preguntar a los ciudadanos si quieren contribuir al sostenimiento de la Iglesia y  quien dice que sí paga un poco más, de forma que sus impuestos van íntegramente a las arcas del Estado y es esa aportación adicional la que va a la Iglesia. Tampoco ocurre en Francia, donde la ley prohíbe subvencionar cualquier iglesia con cargo a los fondos públicos, o en Reino Unido, donde tampoco existe financiación directa, al igual que en países americanos como Estados Unidos, México o Uruguay. Los países más parecidos a España en este aspecto son Italia, donde la asignación tributaria de quien así lo decide es del 0,8%, o Portugal, del 0,5%. (Fuente)

¿Qué podemos y debemos hacer?

PROPONER que en los declaración de la Renta desaparezcan ambas casillas: El debate de la Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2017, que se tramita actualmente en el Congreso  -a través de las normas o disposiciones complementarias-  brinda una oportunidad idónea, para sacar las casillas del impuesto de la renta, de cara a la liquidación de 2018.

EXIGIR al Estado que los Acuerdos concordatarios con la Santa Sede de 1979 y el parcial de 2006, al margen de otras consideraciones de presunta inconstitucionalidad, los anule y/o los denuncie. Y que de una vez por todas se anule el Concordato de 1953 que sigue vigente en algunos de sus apartados.

En la web del Observatorio del Laicismo, Europa Laica mantiene abierta una recogida de firmas para ambas cuestiones: 

Exigimos que el Estado no financie las iglesias y confesiones religiosas (actualmente más de 11.000 millones de euros a la iglesia católica y varios millones a otras confesiones).

Esto supone, fundamentalmente:
1.- La no financiación de las iglesias con dinero público.
2.- La eliminación de la asignación tributaria en la declaración del IRPF.

3.- La derogación del Concordato y de los Acuerdos de 1979 del Estado español con la Iglesia católica, que da cobertura a este sistema de financiación privilegiado. ¡Las iglesias deben autofinanciarse!

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