Entrevista a Antonio Manuel Rodríguez: “Las inmatriculaciones de la Iglesia implican la creación de un paraíso fiscal en el Estado”

diciembre 17, 2017

El profesor de Derecho civil de la Universidad de Córdoba participó en una charla en Artà

arabalears.cat, / ISAAC BUJ

ANNA SCHNABEL , arabalears.catPalma

Las murallas de Artà, espejo de la memoria y la identidad de un pueblo y definición material de su paisaje, pasaron a manos de la Iglesia cuando las registró a su nombre, a principios de 2015. La Ley hipotecaria del gobierno de Aznar permitió que la institución religiosa se atribuye la propiedad de bienes que en su mayoría eran de dominio público, sin tener que aportar ningún certificado de propiedad, hasta que el escándalo obligó al Estado a retroceder, hace cerca de dos años. Artà  se atrevió a denunciar lo que interpretó como una usurpación del patrimonio popular y reclamó la titularidad pública. Serán los tribunales los que tendrán la última palabra. Alternativa por Artà convocó anteayer el portavoz de la plataforma Recuperando y profesor de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba, Antonio Manuel Rodríguez, a impartir una charla en el municipio para analizar un fenómeno que considera que es una “cuestión de estado “.

Que las murallas de Artà no son de nadie porque nos pertenecen a todos, como las raíces y las ramas de los árboles. ¿Por qué?

La Mezquita de Córdoba, la Giralda de Sevilla, la Catedral de Mallorca y las murallas de Artà siempre han sido nuestros, porque son bienes de un extraordinario valor inmaterial, de gran trascendencia histórica, de valor simbólico incalculable y, sobre todo, propiedad de la memoria colectiva de la comunidad a la que pertenecen. Hablamos de bienes de dominio público, que no son de nadie, son de todos: también de la Iglesia, pero porque son de todos. Cuando un bien es inmatriculado, sin embargo, pasa a ser de otro. Y entonces, no sólo se produce una expropiación material; también tiene lugar una expropiación simbólica.

¿Qué consecuencias conlleva para nuestra memoria histórica?

Cuando estos bienes son immatriculados, se les suele cambiar el nombre. Tras el cambio de nombre se oculta el cambio de la memoria colectiva. Cuando alguien quiere cambiar de identidad, lo primero que hace es cambiar de nombre. En la Giralda de Sevilla la registraron con el nombre de ‘dependencia anexa de la catedral’. En las murallas de Artà, las registraron con el nombre de ‘cerramiento privado de San Salvador con función ocasional de refugio’. Este hecho es intencionado: pretende, de alguna manera, reinterpretar la historia en beneficio de alguien. Lee el resto de esta entrada »

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Francisco Delgado, presidente de Europa Laica, valora la decisión del TJUE sobre las exenciones fiscales de la Iglesia.

junio 27, 2017
“Esta solución es muy positiva para España y para otros países europeos”

 

Cadena SER, 27 de junio

Tras conocerse la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo sobre el litigio que el colegio de la Inmaculada de Getafe mantenía con el Ayuntamiento, Macarena Berlín entrevista en la cadena SER al presidente de Europa Laica, Francisco Delgado, para conocer la valoración de la organización ante la sentencia.

 

 


Héctor Grad: Ser judío y ser sionista son conceptos diferentes

marzo 16, 2017
“Israel se erige en el Estado de todos los judíos y nos hace rehenes de su política” Entrevista a Héctor Grad,  Profesor de Antropología y miembro de la Red Judía Antisionista

Héctor Grad en Gijón donde hablaría de “Judaísmo, sionismo y antisionismo”. Foto Ángel González, LNE

Con motivo de su estancia en Gijón para intervenir en una charla sobre Judaísmo, sionismo y antisemitismo, el profesor Héctor Grad fue entrevistado por Pablo Tuñón para La Nueva España:

“El país israelí utiliza el deporte y la cultura para promover un lavado de cara y confundir a la gente, por eso esas actividades son objeto de protestas”

Ser judío es una cosa y querer un estado hebreo en tierras palestinas, otra. Es decir, un judío puede no ser sionista. Es lo que ayer explicó en Gijón Héctor Grad, profesor de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de la Red Judía Antisionista. La plataforma “Tarjeta Roja a Israel” organizó la ponencia de Grad como parte de los actos programados de cara a la manifestación contra el estado hebreo que tendrá lugar el día que jugará España contra Israel en El Molinón (24 de marzo).

Usted es judío y antisionista. A muchos les sonará raro. 

-Son conceptos diferentes, ser judío y ser sionista. Es una confusión muy habitual, en parte por desconocimiento de la gente, y en parte por la propaganda interesada del movimiento sionista del estado de Israel, que se erige como portavoz del conjunto del judaísmo cuando en realidad, a lo largo de la historia, excepto desde la guerra de los Seis Días hasta hoy, han sido minoritarios.

 ¿Entonces ahora hay mayoría sionista dentro de la comunidad judía mundial? 

-Ha ido cambiando. El sionismo, durante sus primeros cincuenta años, fue minoritario, una cosa de cuatro locos mientras que la mayoría de sus vecinos judíos del centro de Europa o Europa oriental preferían emigrar a América del Norte o del Sur o Francia, que es como se formaron las grandes comunidades judías que existen fuera de Israel. Han sido minoritarios incluso después del establecimiento de Israel, en 1948, y hasta la guerra de los Seis Días, cuando el fervor nacionalista les hizo pasar a ser hegemónicos. Pero es una hegemonía que hoy están perdiendo, porque hay algo que preocupa a Israel y que hace que monten un ministerio orientado solamente a perseguir a los críticos en Israel y algunos chiringuitos en alguna parte del mundo donde pagan a gente para que represente sus intereses y generen un lobby afín. A lo largo de la historia los más grandes humanistas ilustrados del judaísmo, Freud, Einstein, Erich Fromm, Hannah Arendt, Martin Buber…, estaban en contra de un proyecto que va en contra del sentido de la historia moderna.

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