Campaña IRPF 2018 / Asturias Laica

abril 23, 2018

Quienes marcan alguna casilla o ambas no pagan de más, sino que lo detraen del conjunto de los ingresos del Estado, mientras que quienes no marcan ninguna casilla aportan el 100% de sus impuestos a las arcas públicas para que se puedan atender las necesidades comunes

Campaña 2018 /Asturias Laica, 29 de abril, 12:00 h, Mesa informativa en El Rastro, Gijón

Por tantas, por tantos, por tod@s, en tu declaración de la Renta no marques ni la casilla destinada a la iglesia católica ni la destinada a fines sociales…

Abierto ya el período para cumplimentar la declaración de la Renta se inicia también para Asturias Laica la campaña informativa sobre IRPF y la doble casilla del 0,7 de asignación tributaria.

La campaña se iniciará en Gijón el próximo domingo 29 de abril, (a partir de las 12:00 horas, mesa informativa a la entrada de el Rastro, -paseo del Dr. Fleming, s/n-), y se emprende con el doble objetivo de explicar por qué debe suprimirse la financiación estatal a la iglesia católica, y a otras confesiones, y por qué en nuestra declaración de la Renta no debemos  marcar ninguna casilla ni la destinada a la iglesia católica ni a la de otros fines sociales.

¿Por qué no debemos marcar ninguna casilla? ¿Por qué a la iglesia católica le interesa que se marquen ambas casillas?

  1. Quienes presentan la declaración de la renta, sea cual sea su creencia, o su no creencia, aportan dinero de su renta a la financiación de la Iglesia católica. Lo quieran o no. Marquen la casilla o no lo hagan.
    Quienes lo deseen y marquen la casilla de la iglesia católica lo que hacen es declarar su voluntad de que se aporte el 0,7 de la recaudación total por el IRPF a la financiación de la iglesia, no aportan más de su bolsillo. Su “equis”  determina que vaya a la Iglesia un dinero que no irá a otras partidas: educación, sanidad, defensa, carreteras…
    .
  2. Al marcar una o ambas casillas estaremos desviando fondos públicos hacia fines privados, de modo que una parte de nuestros impuestos no se destinará al bien común sino a intereses particulares. Y es que al marcar la opción de “fines sociales”, no sólo seguimos financiando a la iglesia católica (de los 300 millones anuales recaudados por esta casilla, el 35% va a parar a ONGs que están relacionadas de una u otra forma con ella), sino que, además, privatizamos el deber de atención a los fines de interés social, atención que corresponde al Estado y cuyos criterios y prioridades deben ser definidos y fiscalizados por el Parlamento, sede de la soberanía popular. 

Sin embargo, al dejar ambas casillas en blanco, el 0,7% de la cuota íntegra del IRPF se imputará a los Presupuestos Generales del Estado con destino a fines generales, es decir, se destinará a aquello que también es de todas y todos: sanidad, educación, pensiones, dependencia, paro…, fines generales que han de estar regulados por los presupuestos generales del Estado.

La iglesia católica, que ve cómo la cifra de declarantes que se muestran a favor de sufragar con dinero público a la jerarquía católica va disminuyendo, -un 3,2% menos en el ejercicio pasado-, anima a marcar ambas casillas. Brevemente en “Mas vale tarde” (La Sexta) algunos datos del porqué de ese interés: Lee el resto de esta entrada »


Cinco motivos para no marcar la casilla de la Iglesia ni la de fines sociales y seguir siendo solidario

abril 18, 2018

Ninguna de las dos opciones de la declaración anual de la Renta ofrece un sistema real, voluntario y verdaderamente laico para la aportación a fines sociales de interés general. Te damos 5 razones para que no las marques sin dejar de contribuir a las causas solidarias.

Imagen, vozpópuli

Pepo Jiménez, Vozpópuli, 17 de abril de 2019

La falacia del gasto

Si no marcas ninguna de las casillas participas también del funcionamiento y la construcción solidaria del Estado.

Según el manual de la renta para este año los que no señalan ninguna de las dos casillas destinan también su 0,7% a “fines generales” sin asignación concreta. La matización es que no se conoce la lista de proyectos, acciones u organizaciones beneficiarias. Ese 0,7 por ciento se puede destinar a carreteras, Sanidad o Educación. Si no marcas ninguna de las casillas participas también del funcionamiento y la construcción solidaria del Estado.

La iglesia, la gran beneficiada

Por este mismo motivo, si marcas la casilla de la Iglesia, ese 0,7% se arranca de la hucha común de todos los contribuyentes, no solo de los que ponen la cruz. No hay más dinero, se usa el que hay para todos. Y fueron 250 millones de euros en 2016.

Es decir, se produce un redistribución del gasto que podría ser de interés común y mejorar la inversión pública (Sanidad, Educación, carreteras) hacia la Iglesia, priorizando el interés de unos pocos sobre el general y restando financiación a otras necesidades prioritarias.

El 0,7% de los que marcan la casilla de la Iglesia se arranca de la hucha común de todos los contribuyentes, no solo de los que ponen la cruz. No hay más dinero, se usa el que hay para todos

La financiación eclesiástica debería ser exclusiva de sus acólitos, aumentando la cuota en su IRPF y no restando de la hucha común de los presupuestos generales. Más en un Estado laico. Si el compromiso es realmente cristiano no habrá ninguna distinción de la partida actual porque todos los que apoyan a la iglesia pagarían gustosamente la cuota aumentada en su IRPF. ¿Verdad?

Pero el problema no es solo este, si marcas solo la casilla de ‘fines de interés social‘ para evitar la financiación de la Iglesia en un Estado laico, también participarás en la subvención de entidades religiosas adscritas a la lista de organizaciones beneficiadas por ese ‘interés social’. Concretamente 100 millones de los 280 recaudados para fines sociales irían a organizaciones afines a la Iglesia, según Europa Laica. Lee el resto de esta entrada »


Por un IRPF laico

abril 11, 2018

…La casilla de “asignación tributaria a la iglesia católica” es anticonstitucional. Marcar esa casilla significa restar el 0,7% de la cuota de la declaración a la caja común del Estado para los gastos públicos (sanidad, educación, dependencia…)…

Por Enrique Javier Díez Gutiérrez.  / Público, 10 de marzo

La campaña de Europa Laica pidiendo que en la declaración de la renta no marquemos ninguna de las dos casillas que nos ofrece el impreso del IRPF, ni la de la Iglesia católica ni la de fines sociales, persigue algo tan sencillo y de sentido común como recordarnos que todas las confesiones religiosas deben autofinanciarse y pagar impuestos, como el resto de organizaciones sociales.

Es decir, nos piden que no colaboremos en mantener un privilegio antidemocrático y anticonstitucional, por el cual se entregan cada año 11.600 millones del dinero público a la Iglesia Católica, mientras se recortan 12 mil millones en Sanidad (entre 2009 y 2015) y otros 9 mil millones en Educación (entre 2009 y 2015).

La financiación privilegiada de la jerarquía católica se justifica en los Acuerdos anticonstitucionales de 1979 con el Vaticano, firmados en las postrimerías del franquismo, que conculcan el principio de igualdad ante la ley (artículo 14 de nuestra Constitución), discriminando a la ciudadanía en función de sus creencias. Acuerdos que ya exigían que la iglesia “lograra por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades”, y que cuarenta años después ningún gobierno ha hecho cumplir.

El objetivo de esta campaña es, por tanto, suprimir la financiación de la iglesia y de todas las confesiones religiosas a través del IRPF. Es decir, que el Estado (todas las personas contribuyentes) dejemos de subvencionar sus actividades de culto y clero. Las creencias son un asunto particular y, por tanto, deberían ser financiadas, exclusivamente, por las personas que las profesan, como cualquier otra entidad sin ánimo de lucro. Lee el resto de esta entrada »


Las 6 verdades de la casilla de la Iglesia ocultas tras la campaña ‘Xtantos’

abril 7, 2018

• Financian a la institución todos los contribuyentes y no sólo los que marcan la cruz, que no ponen ni un euro más sino que deciden cuánto se pone entre todos.
• El modelo no supone la autofinanciación de la Iglesia, que aún queda lejos y que recibe fondos públicos a través de muchas otras vías.
• La mayor parte de lo recaudado va al sostenimiento de su estructura

Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal. E.P. / InfoLibre

Ángel Munárriz, InfoLibre, 7 de abril de 2018

Ya está en marcha la campaña de la declaración de la renta. Y hay que decidirse. ¿Marco la casilla de la Iglesia? ¿Marco la casilla de fines sociales? ¿Las marco ambas? ¿No marco ninguna? La Conferencia Episcopal ha lanzado, como cada año, una potente y vistosa campaña, Xtantos, para animar a marcar ambas casillas. Aunque en la campaña hay abundante información, no está toda. infoLibre aporta seis verdades que o no aparecen o no son fáciles de comprender con los materiales de la campaña eclesial.

1. PAGAN TODOS LOS CONTRIBUYENTES

Ateos, musulmanes, agnósticos, judíos, evangélicos y hasta rabiosos anticlericales. Todos los contribuyentes, todos,independientemente de sus creencias, aportan dinero de su renta a la financiación de la Iglesia católica. Lo deseen o no. Marquen la equis o no. Los contribuyentes que lo desean, cabe suponer que en su mayoría católicos, marcan la equis de la Iglesia y, con ello, declaran su voluntad de que se aporte el 0,7% de la recaudación a la financiación de la Iglesia. Aportan a la Iglesia católica un 0,7% de su cuota fiscal, mientras el 99,3% restante va al Estado. O sea, no ponen más dinero de su declaración, ni se les devuelve menos. Por cierto, ese 0,7% no tiene nada que ver con el 0,7% de ayuda al desarrollo que históricamente se ha pedido para los países pobres.

Lo que va a la Iglesia se detrae, en una cantidad establecida en función el número de equis marcadas en total, de la masa total recaudada por Hacienda. Es dinero público, no de los fieles, aunque se establezca en función de lo que decidan los fieles. El contribuyente que pone la cruz no aporta más de su bolsillo. Su gesto determina que vaya a la Iglesia dinero que no irá a otras partidas: educación, sanidad, defensa, carreteras…

 En una entrevista en 13TV, televisión financiada parcialmente con el dinero que el Estado recauda para la Iglesia vía IRPF, el vicesecretario de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal, Fernando Giménez Barriocanal, lanzaba un mensaje muy claro para tratar de convencer al máximo número de fieles durante la campaña de la renta del año pasado. Su gesto “no les cuesta más”, afirmó. “No les van a devolver menos”, dijo. Es un mensaje que forma parte del argumentario de los portavoces de la Iglesia para animar a marcar la equis. Pero, al mismo tiempo, también agradece la “generosidad” de los que ponen la cruz, como hizo el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, en la presentación de la memoria económica del año pasado, también durante la campaña. El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, también alude a la “generosidad” de los creyentes cuando marcan la equis, pese a que no aportan más de su dinero.

Otra idea resbaladiza que maneja la Conferencia Episcopal es que, marcando o no la equis, se adopta una decisión de cada cual con sus impuestos. Así lo expresaba Giménez Barriocanal en 2016: “Es una buena manera de hacer el bien. Para que se lo quede [el ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal] Montoro y haga lo que quiera, por lo menos yo decido que una pequeña parte de mis impuestos los destino a hacer el bien”. ¿Mis impuestos? Como hemos visto, no es así exactamente.

Hay una fórmula de asignación tributaria distinta, que la Iglesia española nunca ha querido. Se trata del modelo alemán. En Alemania el impuesto religioso, o Kirchensteuer, supone un recargo individual en los impuestos estatales sobre la renta y los rendimientos de trabajo personal. Dicho impuesto abarca entre el 8% y el 10% de la cuota tributaria. Ahora bien, si no quiere pagarlo el ciudadano que lo desee puede renunciar expresamente a la confesión religiosa. Como consecuencia de ello, pierde el derecho a recibir asistencia espiritual. Pero también deja de aportar dinero. Es un modelo que exige una apostasía para dejar de pagar. A priori se aporta, pero un gesto de abierto abandono de la confesión supone el fin de la aportación. Y cada cual paga lo suyo.

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Europa Laica denuncia la financiación de la Iglesia católica con el IRPF y se insta a la ciudadanía a no marcar ninguna de las casillas

abril 1, 2018

(Para descarga) Hoja de recogida FIRMAS 2018: No a  la financiación de las iglesias por el Estado / Que paguen el IBI /Religión fuera de la Escuela

FIRMAS Internet: No a la asignación tributaria a la Iglesia católica en el IRPF. Ninguna casilla en la declaracion de la renta

Campaña IRPF(1) 2018. Europa Laica

Europa Laica, 1 de abril de 2018

• Europa Laica propone a la ciudadanía no marcar ni la casilla de la iglesia católica ni la de fines sociales.
•  Las confesiones religiosas deben autofinanciarse con las aportaciones de sus fieles
•  Asimismo denuncia la costosa campaña publicitaria pagada con dinero público y orquestada, año tras año, por el Gobierno y la iglesia católica para instara los contribuyentes a que marquen las casillas

Europa Laica insta a la ciudadanía a NO marcar ninguna de las dos casillas de la Declaración del IRPF, tanto la de la Iglesia Católica, como la de Otros Fines de Interés Social, por estos motivos:

1.- Quienes marcan las casillas de la asignación tributaria no aumentan su contribución a la Hacienda Pública, sino que reducen su aportación, pagan al Estado un 0,7 o un 1,4 % menos, que pasa a la Iglesia católica. Así el dinero recaudado por esta vía sale de los Presupuestos Generales, no es una aportación del contribuyente.

2.- Nos manifestamos en contra de que el Estado sirva de recaudador de la Iglesia Católica, destinando dinero público para fines exclusivamente religiosos y de mantenimiento del clero católico, por lo que entendemos que no debería existir dicha casilla en la Declaración de la Renta. El dinero recaudado a favor de la Iglesia Católica, es utilizado por esta Corporación religiosa para pagar sueldos y seguros sociales de curas y obispos, para gasto corriente y proselitismo de la Conferencia Episcopal, para publicidad y propaganda de las campañas eclesiales, para la financiación de sus propios medios de comunicación, para las, universidades eclesiásticas, para montar campañas antiaborto, homófobas… y contra diversidad de derechos civiles, para las beatificaciones, para engordar las arcas del Vaticano, para el pago del IVA… En fin, nada que ver con fines sociales ni benéficos… Lee el resto de esta entrada »


La primera fiscalización a la Iglesia deja fuera la mayoría de sus ingresos y beneficios públicos

marzo 31, 2018

Los límites del Estado aconfesional…

Cardenales junto al rey Felipe VI, la reina Letizia y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Casa Real/InfoLibre

 

Fuente: Ángel Munárriz, InfoLibre, 31 de marzo de 2018

♦ El Tribunal de Cuentas no escrutará la financiación por parte de comunidades, diputaciones y ayuntamientos, ni los conciertos educativos.
♦ La institución afirma que aún debe determinar si pone la lupa a las múltiples exenciones fiscales
♦ La actuación sí aumentará el control sobre el destino de los fondos entregados por la casilla del IRPF

Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal, da cuerpo en su libro La financiación de la Iglesia en España a uno de los elementos más llamativos del argumentario de la institución católica a la hora de hablar de dinero. La idea es ésta: en lo tocante a las cuentas, no hay una Iglesia, sino miles, cada cual con sus cuentas. Estaríamos ante una especie de Iglesia hiperfragmentada, por más que el Código de Derecho Canónico sea tajante en la descripción de la Santa Madre como una organización absolutista donde el papa de Roma ostenta un poder supremo e innegociable. Pero ello, según Giménez Barriocanal, es compatible con la extrema dispersión económica, que a su vez hace de la Iglesia una institución económicamente inescrutable. “Uno de los principales errores que existen a la hora de valorar la economía de la Iglesia Católica en España consiste en concebirla como una única entidad, una especie deholding o multinacional, con unidad de decisión en el ámbito económico. Nada más lejos de la realidad”, escribe.

Desde la Nunciatura Apostólica a la propia Conferencia Episcopal Española (CEE), pasando por las 70 diócesis, las más de 20.000 parroquias, numerosas ONG, monasterios de clausura, órdenes y congregaciones, hermandades y fundaciones pías, hasta llegar a las universidades pontificias y colegios católicos, todo este conjunto heterogéneo sumaría –según explica Giménez Barriocanal– más de 40.000 entidades dentro de la Iglesia, que manejarían sus cuentas cada una de espaldas al resto. En la práctica, esta supuesta ausencia de ordenador centralha dificultado la adquisición de una visión de conjunto sobre la dimensión empresarial de la Iglesia. Al no ser una empresa, ni una suma de empresas, no presenta cuentas ante el registro mercantil. Pero esto no significa que no desarrolle actividades lucrativas. Lo hace. Lo hace el Cabildo de Córdoba, por ejemplo, con las entradas de la Mezquita de Córdoba, cuyos ingresos mantiene ocultos, al igual que hace la Iglesia con el resto de monumentos por cuyo acceso cobra. Lo hacen múltiples organizaciones alquilando sus inmuebles –exentos de IBI–. Lo hacen incluso las distintas organizaciones empresariales que realizan inversiones sobre las que no dan la menor cuenta. Esta innegable dimensión empresarial es compatible con múltiples vías de ingresos públicos, cuyo uso no es fiscalizado después por las instituciones civiles.

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Contra la cruz a la Iglesia. Por un Estado Laico

marzo 26, 2018

En breve se inicia la campaña del IRPF.  En ella, “NO cargues con la cruz / ¡NO marques ninguna cruz! El año pasado aumentaron en 600.000 las declaraciones que así lo hicieron

Foto: El cardenal Ricardo Blázquez presidiendo la concelebración eucarística del 50 aniversario de la Facultad de Teología, en la catedral de Pamplona.

Los datos que publica la CEE señalan que aunque el número de declarantes que “cargan con la cruz” ha disminuido, (1,39% menos en relación al ejercicio anterior), la aportación que recibirá la iglesia católica ha alcanzado una cifra record, 256 millones de euros. Entre otros datos (porcentaje por Comunidades, por sexos o por tramos de renta), ofrece el porcentaje de declaraciones en las que se marcan  tanto la casilla de “aportaciones a la iglesia católica” como la de “otros fines sociales”, que ha aumentado un año más pasando del 60% en 2016 al 62,5% en la declaración de 2017,  y el número de quienes no señalan ninguna cruz que también ha aumentado, 600.000 declaraciones más que en 2016.

Al acercarse la nueva campaña de la declaración de la renta (se iniciará el próximo 4 de abril), nuevatribuna.es publica un artículo de Víctor Arrogante en el que defiende, y argumenta, no marcar ninguna de las dos casillas.

Contra la cruz de la Iglesia

Ha comenzado la campaña de Declaración de la Renta y permítanme que recurra a la mía particular: la financiación de la Iglesia Católica a través de la declaración de la renta es injusta. Tampoco las necesidades sociales deben ser cubiertas por la voluntad del contribuyente o establecidas por las organizaciones, sino que han de formar parte de las políticas sociales, en función del interés general, en el marco del Estado de bienestar.

En la Declaración de la Renta de 2017 (IRPF) aumentaron en 600.000 las declaraciones que no marcaron ni la casilla de la Iglesia ni la de fines sociales. La cantidad destinada por los contribuyentes a la Iglesia aumenta en 7 millones de euros y alcanza los 256,21 millones, representando un incremento del 2,83% con respecto al año anterior. Es la cifra más alta desde el comienzo del actual sistema de asignación tributaria de 2007, que promedia una subida anual del 0,58%. El número de declaraciones a favor de la Iglesia ha sido 7.112.844 y si tenemos en cuenta las declaraciones conjuntas, más de 8,5 millones de contribuyentes destinan a la Iglesia el 0,7% de sus impuestos.

Es necesario que se elimine la asignación tributaria a la Iglesia a través del IRPF, privilegio que se mantiene por el Concordato y los Acuerdos de 1979. Izquierda Unida, viene pidiendo al Gobierno la derogación de los acuerdos con el Vaticano, por «vulneran el principio de independencia entre la Iglesia y el Estado» que viene a amparar «la financiación de la Iglesia Católica con fondos públicos y el adoctrinamiento religioso en todos los niveles del sistema educativo».

La Iglesia disfruta de un verdadero paraíso fiscal, según afirma Europa Laica en su informe Opacidad y Financiación de la Iglesia Católica. Mientras aumenta la pobreza y se privatizan servicios públicos, el Estado aporta a la Iglesia, a través de subvenciones directas y exención de tributos, una cifra que supera los trece mil millones de euros anuales, para mantener al clero, diócesis, seminarios, realizar manifestaciones partidarias, lanzar campañas de discriminación y segregación en razón de género, en contra de la libertad de la mujer para decidir sobre su maternidad, o sobre la libre elección de la orientación sexual, los avances científicos, la eutanasia o la muerte digna.

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