El inaceptable comunitarismo neoliberal

marzo 20, 2017
Asturias Laica considera que el comunitarismo neoliberal es inaceptable y puede llevar el Laicismo al aislamiento social y arrastrarlo a consecuencias no deseables

De la conciencia, su generación y su autonomía

El neoliberalismo se ha convertido en un comunitarismo. Los comunitarismos son grupos sociales que se cierran alrededor de unos dogmas indiscutibles que no se  someten a ninguna crítica de la razón ni del conocimiento y los repiten reiteradamente. La persistencia de dichos dogmas no procede de su resistencia razonada a la crítica sino del poder y de la influencia alcanzados por el grupo social, haciendo de este poder y de esta fuerza la legitimación de sus dogmas. Exactamente igual que las religiones y en el caso de España de la iglesia católica.

Señalaremos dos de los dogmas del comunitarismo neoliberal: en economía la intangibilidad del mercado, y en la sociedad la preeminencia ante todo y por encima de todo del individuo, llegando incluso a ignorar la existencia e influencia de las relaciones sociales.

Con respecto a la autonomía de la conciencia de la cual deriva la autonomía moral de la persona, el comunitarismo neoliberal proclama que:

“Cada individuo es capaz de autodeterminarse moralmente utilizando para eso su capacidad de razonar por sí mismo y darse sus propias normas morales (autonomía moral)”

“La clave está en que la dignidad de la conciencia no se mide en función de su adecuación a un canon o norma moral ya establecida externamente al individuo (por el Estado, una comunidad o una religión) sino por la autonomía del individuo para darse sus propias normas libremente.”

Es decir que en el campo filosófico y por lo que respecta al laicismo declara como dogma indiscutible la autonomía de la conciencia, de la cual hace derivar su autonomía moral e incluso la dignidad de toda conciencia. Y para ello pretende apoyarse en la  autoridad de Gonzalo Puente Ojea, quien al igual que el comunitarismo neoliberal, y a pesar de lo mucho que el laicismo deba reconocerle, defendió también la autonomía de la conciencia apoyándose a su vez en el filósofo suizo Binet que nunca diferenció entre los órganos biológicos de la conciencia (que evidentemente pertenecen a cada individuo) y los contenidos de la conciencia, cuya génesis no puede explicarse sin hacer referencia a las relaciones sociales.

La consecuencia inmediata es el relativismo moral absoluto que conduce a la proclamación de la muerte de la ética y la moral. Ninguna norma, ninguna regla, ningún principio, venga de donde venga debe regir la conducta de los seres humanos. Cada uno a través de la autonomía de su conciencia es quien se dará sus propias normas. Lo que en el límite lleva a negar la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Lee el resto de esta entrada »