La religión en mi escuela y mi alumno Mohamed

septiembre 24, 2017
Hay que apostar por el laicismo entendido como el respeto al derecho universal a la libertad de conciencia y a la educación sin dogmas

El Concordato negociado con el Vaticano antes de la Constitución de 1978 es una reminiscencia franquista impropia de un Estado aconfesional. / JM Santillán (Flickr)

«Para modernizar el sistema educativo en España habría que dejar fuera de los centros la asignatura de religión, como va a hacer la catolicísima Irlanda»

Agustín Moreno, Cuartopoder, 24 de septiembre de 2017

Con motivo de los recientes atentados terroristas de Barcelona y Cambrils, la Comisión Islámica Española ha pedido iguales privilegios que la Iglesia católica. En concreto: enseñanza, financiación vía IRPF, asistencia religiosa, mejoras laborales y formación de imanes en Universidades. Aunque parezca oportunista, tiene su lógica porque es una religión más y se apunta al régimen de prebendas conseguidos por la Iglesia católica con el Concordato. Un Concordato negociado con el Vaticano antes de la Constitución de 1978 y que urge denunciar porque es una reminiscencia franquista impropia de un Estado aconfesional.

En mi opinión, la escuela debería ser un ámbito de convivencia de todo el alumnado sin diferencias de credo, color, nacionalidad y circunstancias personales y sociales. Por ello es un espacio público ideal para que niños y jóvenes se eduquen en valores de respeto, tolerancia y ciudadanía. Sería absurdo que el alumnado esté junto toda la jornada escolar y se les separe cuando cada uno va a su clase de religión particular por las creencias privadas de sus familias. Además, no preserva el interés superior del menor, como recogen la Declaración de los Derechos del Niño de 1959 y la Convención de 1989, que rechazan el adoctrinamiento y el proselitismo religioso.

La cuestión de fondo es qué pinta la religión con carácter doctrinal en los centros educativos. La ley Wert en vez de suponer un elemento de modernización y laicidad, buscaba todo lo contrario: reforzar privilegios de la religión católica dentro de la escuela. Este objetivo se ha logrado a través de varios mecanismos: oferta obligatoria a todos los niveles, asignatura alternativa forzosa, carácter evaluable y se contabiliza a efectos de nota media y obtención de becas. El currículo es tan reaccionario que el teólogo Juan José Tamayo lo calificó así: “los contenidos son en su totalidad catequético con tendencia al fundamentalismo. El pensamiento que se transmite es androcéntrico; el lenguaje, patriarcal; la concepción del cristianismo, mítica; el planteamiento de la fe, dogmático; la exposición, anacrónica”. Todos dicen que la escuela no debe adoctrinar, pero en este país las familias deciden si sus hijos van a religión por ser menores de edad. Por si fuera poco, el último empujón del PP es la oferta obligatoria de Religión católica en 2º de bachillerato como asignatura específica opcional. Lee el resto de esta entrada »

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España, el otro paraíso fiscal de la Iglesia católica

febrero 2, 2017
El Observatorio de Europa Laica cifra en 11.000 millones anuales la aportación del Estado. PSOE y Unidos Podemos tramitan en el Congreso diversas iniciativas sobre fiscalidad y financiación

iglesia

 

 Fuente: Miguel Ezquiaga, CTXT, 2 de febrero de 2017

“La presencia de la Iglesia católica en nuestro país no es bajo régimen de privilegio”, defiende, en declaraciones a este medio, la Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal. Ante la ausencia de cifras oficiales, el Observatorio de Europa Laica fija en once mil millones anuales la aportación que el Estado, a través de exenciones fiscales y subvenciones directas otorgadas por distintas administraciones, realiza a esta institución religiosa. La asignación tributaria en el Impuesto sobre la Renta (IRPF), el descargo del Impuesto de Bienes e Inmuebles (IBI) y los conciertos públicos de centros educativos y sanitarios son consecuencia de los acuerdos alcanzados en 1979 entre el Estado español y la Santa Sede, revisión del Concordato franquista, con naturaleza de Convenio Internacional, legalmente por encima de la propia Constitución. Según el Barómetro del CIS de 2015, el 70,7% de los españoles se define católico, pero solamente un 13,9% acude a misa todos los domingos y festivos.

Por primera vez, tres de los doce consejeros del Tribunal de Cuentas –Felipe García Ortiz, María Antonia Lozano Álvarez, Lluís Armet i Coma– emitieron en diciembre un voto particular a favor de inspeccionar el sistema de asignación tributaria a la Iglesia católica que, aseguran, a través de la casilla del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), recauda 250 millones. Los Presupuestos Generales incluyen un adelanto anual en forma de mensualidades a cuenta, calculadas sobre la base de lo recaudado el año anterior y, pasado el ejercicio, el resto se liquida en el siguiente curso. Los firmantes acusan de insuficiente la transparencia eclesiástica y reconocen, dada “la multiplicidad y dispersión de las fuentes de financiación públicas de la Iglesia católica, procedentes de los ámbitos estatal, autonómico y local”, difícil “realizar una cuantificación siquiera aproximada de los recursos públicos destinados a este fin”. Lee el resto de esta entrada »